Y te perdono las mil lágrimas que he derramado con tu nombre nadando en ellas por cada sonrisa que pintas en mi cara cuando me miras, cuando me hablas, cuando me haces volar como una cría y consigues que el mundo que tenemos alrededor desaparezca. Que en el fondo de tu sonrisa yace un destello que fue mío.
-Contigo sólo puedo perder.
-Pero te entretienes jugando, ¿no?

No hay comentarios:
Publicar un comentario