martes, 3 de abril de 2012

Préstame tus fuerzas...

No creo que hagan falta presentaciones, me conoces mejor que bien. He estado pensando, y creo que estaría bien que recibieras una carta especial. Yo te la escribiré y la guardaré en un sitio que sólo tú sabes, y quiero que dentro de 10 años la leas.
La verdad es que no sé exactamente por dónde empezar. Sé que sólo tengo 15 años y me quedan muchas experiencias por vivir y mil cosas que aprender, pero quiero darte algunos consejos para que te vaya bien:
No tengo ni la menor idea de dónde te habrás metido, si estás trabajando o sigues estudiando, o quizás no estés haciendo nada. Puede que tengas millones de amigos o que sólo tengas uno, o ninguno, o puede que te hayas fugado con tu novio a California, o quizás jamás llegues a leer esta carta porque ya no estás aquí. Aún así, quiero decirte un par de cosas.
Yo siempre he sido una persona llena de esperanzas e ilusiones, lo sabes mejor que nadie. Espero que todas esas ilusiones se hayan cumplido. Pero quiero advertirte de que, a veces, las ilusiones no son más que eso: ilusiones. Yo sueño con tener un brillante futuro, una vida perfecta. Quiero que sepas que he aprendido muchas cosas a lo largo de estos pocos años, y una de ellas es que no debo ser una marioneta. ¿Sabes a lo que me refiero? Puede que no sea lo bastante mayor como para haber vivido experiencias suficientes y aconsejarte sobre ello, pero creo que soy lo suficientemente madura para decirte que me ha pasado, que está pasando, y que no dejes que sea así. Siempre he pensado que tengo un carácter fuerte, pero en seguida me ablando, y no puedo. No puedo. Yo no quiero que sigas así, quiero que no dependas de absolutamente nadie, quiero que vivas la vida, TU vida. Y que nadie más la viva por ti, ¿vale? Que nadie es lo suficientemente importante como para amargarte, sólo tú puedes decidir con quién estar, qué hacer y qué no. Te obligo, sí, te OBLIGO, a que disfrutes todo lo que puedas, y espero que cuando leas esta carta estés sonriendo porque sabes que has cambiado, que antes no eras más que una pequeña tonta, una ilusa, y que sólo dependes de ti. Y quiero que sepas que, aunque no lo demuestre ni lo parezca, yo te aprecio mucho, y sé que eres capaz de lo que quieras.
Un beso desde aquí,
tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario