Qué locura fue enamorarme de ti, tú eres una heroína y eso es lo que olvidé mientras me enamoraba de ti. Heroína, aparentemente blanda, pero con cada calada pegando fuerte, y mira que he probado a meterme mierda en el organismo, y te sigo definiendo como una sustancia peor que la droga dura. Sabiendo que jodo todo lo que toco, o que lo dejo todo hecho desastre, me arriesgue, me arriesgue a rozar tu piel una y otra vez, y hasta parece que he llegado a curar heridas abiertas. Igual es verdad lo que dicen de que a esta niñita la tienes loca. Dicen que hace ya tiempo que sus palabras llevan tu nombre, tu esencia, tu olor. Que con el placer de poder tener tus “Buenos Días” sus mañanas dejan de ser frías, hace tiempo que dejaron de serlo, y se vuelven extremadamente calientes. Que cada brindis que hace es por ti, al igual que los sorbos; otro, otro y otro, y ya van once, uno por cada mes. Eso dicen. Yo no me molesto en negar lo, mentiría si lo hiciera. Sé que más de lo que te amo ya no puedo amarte porque cada noche, antes de dormirme, pienso en ese cosquilleo que dejaste en mis labios justo cuando nuestros labios se rozaron para despedirse.
Y ahora que tú eres mi heroína, me chutaría una y otra vez, hasta que mi dosis fuese tan grande que tuvieses que quedarte las 24 horas del día para poder complacerme del todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario