Después de un tiempo junto a ellos aprendes que amistad significa apoyarse y que la compañía siempre significa sinceridad. Aprendemos a aceptar nuestras derrotas, pero con la cabeza bien erguida. Puede haber personas que te hagan daño, pero necesites perdonarlas. Aprendemos que la amistad sigue aumentando a pesar de la distancia, que solo importa las personas a las que tienes al lado; los kilómetros pasan de largo. Con el paso del tiempo nos damos cuenta que todas las sonrisas son verdaderas y que todos los te quiero son sinceros. Y que al principio encontramos amigos en grandes desconocidos, pero ahora somos grandes amigos y poco de desconocidos. En todo este tiempo hemos
aprendido que no queremos un final feliz,
porque los finales felices son para las historias
que se acaban y la nuestra no lo va a hacer.
Once de junio del dos mil once.
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