martes, 17 de julio de 2012

Doscuatro.

En el segundo que pasa, no eres consciente de todo lo que te depara el futuro. En ese momento ni te imaginas que a los meses, a los muchos meses, quizás demasiados, acabaréis estando juntos. Pero aunque sea tarde al final pasa, y poco a poco te enganchas a su olor, a su caminar, a sus palabras y a sus te quiero. Y al final quieras o no, te enganchas por completo a él. Y cuando lo haces, es como si te devolviese la vida cada día, tu piel se enamora de la suya, y es como si le odiases por tener esa puta facilidad de hacerte sonreír. Un cruce de palabras en una tarde inesperada. Un beso prohibido. Una noche alumbrada por el brillo de unas cuantas estrellas. Un sueño cumplido.

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