No entiendo porqué nos empeñamos en ponerle siempre fechas de caducidad a los momentos. Enserio, no entiendo el porqué lo hacemos si al fin y al cabo los momentos no tendrían que depender de una fecha exacta si no de los instantes vividos con quien nosotros elegimos pasarlos.
Los números nos sirven para acordarnos a cada hora que miramos el reloj y sale aquel número que escogimos, para celebrar cada mes que ese número decide que es el día. Y para torturar-nos cuando vemos el número en algún lugar, en cualquier lugar.No, basta. No quiero depender de una fecha de caducidad, no quiero acordarme cada vez que la vea en alguna hora, en algún lugar o incluso en algún ejercicio matemático. Por eso detesto las matemáticas, siempre sacan esos números infinitos tan largos y tan odia-bles que te hacen recordar aquellos instantes que perdiste a causa de un error.

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