lunes, 5 de marzo de 2012

Llevo días intentando hacer una entrada decente desde hace días, pero no me salen las palabras para expresar todo lo que llevo por dentro;
365 días, 12 meses, 31 días, 24 horas, 60 segundos; todo esto multiplicado por tres, y en tanto número me pierdo. Me pierdo en los sueños e incluso en la propia realidad. La gente no suele entenderme cuando les digo que no estoy bien o simplemente de por qué me ''enfado'' la mayoría del tiempo. Pero seguro que no soy la única persona que siente esto, miles de personas lo han sentido antes.
Que sí, que puede llegar a ser realmente idiota, inmaduro, cabezota, insensible, cobarde pero a la vez es lo mejor que he podido llegar a tener. Puedes llegar a tirarte como todo el día hablando y no cansarte. Pelearte con él más de 10 veces al día y otras 10 estar amándole. Jugar a luchar y ver quien hace más daño. Cuando estoy triste intenta que todo sea de mi agrado y me intenta hacer sonreír. Me gusta que sepa todo, es raro pero es especial. Siempre hay una primera vez para algo y él se las lleva todas. Él es el primero y el último en todo. Es con el primero que hablo y con el último antes de irme a dormir. De no ser nada pasó a ser algo, luego algo curioso y de repente se volvió en un todo que no acaba nunca. Te he dedicado todas las entradas anteriores, aunque tú no lo supieras. Te he mirado tantas veces, te lo he intentado decir todo con una sonrisa, pero no te has dado cuenta. No sé si llegarás, pero ya me da igual que no lo hagas, llegarás tarde. Esta entrada va para otro ti, sí.
Sí, los teníamos pero no quisimos verlo así. Teníamos más de un millón de segundos perdidos por ahí, abandonados. Una sonrisa aparecía. Luego, más tarde una discusión por tonterías la hacía desaparecer durante unas horas, y luego volvía a salir de nuevo. Un día bien, otro mal. Y así semana tras semana, así mes tras mes. Supongo que no siempre todo podía ser perfecto, supongo que ni yo soy una princesa ni tu un príncipe. Supongo que ni tú eras ese alguien que podía ser más o mejor que él. En fin, cada persona es un mundo, un lugar, un momento. Mi mundo está lejos del tuyo, mi lugar está cerca pero el momento se ha perdido y no se sabe cuándo va a volver. Es extraño pero cada palabra me hacía emocionarme, lograba hacerme sentir ''especial'' aunque en el fondo sabía que eso no siempre iba a ser así. Puede que no les diga las mismas cosas a las demás con el mismo significado que a mí, pero quieras o no duele ver que lo parezca. Teníamos los días contados, quien sabe cuánto nos queda o si ya se han acabado. Tendría que habérselo dicho cada día, porque era perfecto cada día. Tendría que haber insistido cada segundo, porque puede ser que ahora es demasiado tarde. Tendría que haberle querido, porque ahora puede ser que le haya perdido. Una película llega a durar 2 horas, 2 horas en las que deseas que llegue el final para saber lo que ocurrirá, para saber si será un final feliz, triste o intermedio. Puede empezar mal, bien o puede dejarte con la intriga hasta el último segundo antes de que ponga ''the end''. Mis estados de ánimo suelen dejarse llevar los domingos cuando me pongo una de esas películas que te hacen pensar y pensar y luego cuando termina te hacen llorar. Da igual si acaba bien o mal porque vas a llorar igual. Luego, te pones esa, si, esa.. tu película favorita que como no, te hace recordar que sus ojos no eran azules, si no, verdes. Las películas no se acaban hasta que sale la palabra fin, recuerda lo.

- No me olvidaras ¿verdad? 
+ ¿Olvidarte? ¿a ti? NUNCA- 

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